miércoles, 18 de diciembre de 2013

Carta a la niña mala

Estudiante Simone Vela.

Estuvimos en el concurso del curso de Redacción en la Universidad de Ciencias y Artes de América Latina (UCAL). Esta vez estuvo inspirado en "La carta a la niña mala", recordado personaje de la novela Travesuras de la niña mala de Mario Vargas Llosa. La universitaria Simone Vela fue la seleccionada para ocupar el primer lugar. Ella recibió, como parte del reconocimiento, algunos de nuestros libros. A continuación, transcribimos la carta ganadora. 












Francia, 24 de octubre de 1989

Amada Lily:
¿Acaso estaría mal hacerme esta pregunta, saber si en todos estos años me has llegado a querer al menos un poco?
Encuentro difícil expresar esto que siento, y mucho más aun, responder a esta cuestión. Dudas, frases, que atormentan mi cabeza en esta etapa de mi vida en la cual solo quedamos tu sombra y yo. Ya todo está dado, los días más complicados en los cuales cada vez se me hacía más lejana la idea de ser feliz, los lamentos de este tonto que eligió amarte, si es que esta es la definición del verdadero amor o debo decir la verdadera locura, y tú, mi honda pena, en aquel día que te perdí… ¿Por qué me pegaste tan fuerte niña mala? Lo que la vida contigo era una incertidumbre fatal, pero a la vez tan llena de pasión y exquisitez, ahora es tan opuesta y contradictoria, convertida en un vacío de inciertos, una constante agonía que no tiene cuando finiquitar  y pensar que cuando estaba cerca tu desprecio amoroso, yo estaba lejos de aceptarlo. Es tan fuerte este pesar que comienzo a amar tu frialdad, esas ganas silenciosas y cautelosas de sentir amor sumergido en las profundas aguas del dolor.
Quién diría que tu muerte me haría comprender la gran ironía de la vida. Quizá yo siempre fui el malo y tú la buena… Todo lo que antes odiaba amar, hoy amo odiar. Veo tanta gente sonriéndole al mundo para no caer en la soledad y lo que no saben es que están más solos de lo que imaginan. Es cuando comprendo que tu maldad y locura son el reflejo del mundo. Una forma tan irracional de ver lo lógico y evidente.
Recuerdo aquella tarde del crepúsculo en la que sentados juntos en el jardín se te ocurrió que yo podría escribir esta increíble historia. Adivina mi chilenita, te convertí en la protagonista, como siempre lo fuiste. ¿No es así? Algo bueno tenía que salirme de este gran desasosiego. Llegué a vender más de mil ejemplares en solo un mes, fruto del efecto que causa el eco de tus palabras, vaya, cómo influyes en mí. ¡Cuánto te amo!, reflejo de la esencia viviente de un mundo que se cae a pedazos. Más allá, siempre tú, ingeniosa dama del placer real. Quizá tu muerte en vida sea el orgasmo perfecto para volver a despertar de la penumbra.
Estoy seguro de que volveremos a compartir juntos en algún punto de inflexión y sembraremos maldades de amor que nos hagan ser tristemente felices o irónicamente tristes. ¿Qué prefieres?


Atte. Tu niño bueno.

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